mayo 11, 2026

CAME reunió a productores de todo el país: el reclamo federal de las economías regionales llegó al Congreso

Pedro Pascuttini

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Pedro Pascuttini representó a Jujuy y a las provincias tabacaleras del NOA y NEA en una exposición centrada en producción, empleo, presión tributaria y federalismo

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa —CAME— reunió a representantes de las economías regionales de todo el país en un encuentro destinado a debatir la difícil situación que atraviesa el sector productivo. La jornada se realizó el miércoles 6 de mayo de 2026 y contó con la participación de productores, dirigentes empresarios y legisladores nacionales, en un contexto económico marcado por la caída de rentabilidad, la presión tributaria, el encarecimiento de los costos, las dificultades de financiamiento y la incertidumbre que enfrentan las pequeñas y medianas empresas del interior argentino.

En la apertura, el presidente de CAME, Ricardo Diab, destacó el carácter federal de la entidad y la definió como una institución con presencia real en todo el país. También remarcó que el objetivo central es representar a las pequeñas, medianas y microempresas, especialmente en un contexto económico complejo.

La reunión tuvo un eje claro: mostrar que las economías regionales no pueden analizarse con la misma lógica que la pampa húmeda o los grandes sectores concentrados de la economía nacional. Los productores plantearon que en muchas provincias los costos son más altos por la distancia a los puertos, la falta de infraestructura, el precio de la energía, la presión impositiva, el costo laboral, la dolarización de insumos y las trabas para acceder al crédito. Los representantes del sector advirtieron sobre presión tributaria, altos costos laborales y energéticos, dificultades de financiamiento e infraestructura deficiente.

En ese marco, Jujuy tuvo una participación destacada a través de Pedro Pascuttini, referente de la Cámara del Tabaco de Jujuy, quien habló también en representación de las provincias tabacaleras de Catamarca, Tucumán, Chaco, Corrientes, Misiones y Salta, no habló únicamente como referente sectorial de Jujuy, sino como vocero de una cadena productiva que atraviesa buena parte del norte argentino.

Inició su exposición agradeciendo a las autoridades de CAME por la posibilidad de participar y luego puso en contexto el peso de la actividad tabacalera. Señaló que el tabaco tiene una importancia decisiva en el Producto Bruto Geográfico de las provincias productoras y remarcó que aproximadamente el 85% de la producción se exporta, lo que convierte al sector en un generador de divisas, empleo y movimiento económico regional.

Uno de los puntos más fuertes de su intervención fue la defensa del carácter social de la producción tabacalera. Explicó que se trata de una actividad de mano de obra intensiva y artesanal, que demanda entre 120 y 140 jornales por hectárea. Ese dato no es menor: detrás de cada hectárea cultivada no hay solo números de exportación, sino familias, trabajadores rurales, cooperativas, transporte, procesamiento, servicios y pueblos enteros que dependen del ciclo productivo.

El dirigente jujeño sostuvo que, aun habiendo alcanzado rendimientos extraordinarios en la última campaña, incluso comparables a niveles internacionales, los productores chocan con barreras estructurales que les impiden transformar ese esfuerzo en rentabilidad. Entre esas barreras mencionó la alta presión tributaria e impositiva, los costos de producción, la compra de insumos, el impacto de conflictos internacionales, la lejanía del puerto y la escasa asistencia crediticia.

Su planteo tuvo una característica importante: no fue un discurso de confrontación, sino de advertencia constructiva. Pascuttini no pidió privilegios ni beneficios aislados, sino que reclamó una mirada federal sobre las políticas públicas. Explicó que para un productor del norte argentino todo resulta más caro, no solo por los aproximadamente 1.700 kilómetros de distancia respecto de los centros logísticos, sino también por los costos agregados de producción, comercialización, procesamiento y cooperativismo.

Tambien introdujo un concepto sensible: la responsabilidad civil, social y legal de cada productor. Aun en un contexto de baja o nula rentabilidad, dijo, los productores siguen teniendo obligaciones con sus trabajadores, con sus familias y con toda la comunidad que se mueve alrededor de cada explotación. Esa frase permitió mostrar el trasfondo humano de la economía regional: cuando un productor pierde rentabilidad, no solo se resiente una empresa; se compromete una red social completa.

La intervención cerró con un pedido directo a los legisladores nacionales: acompañar políticas para las economías regionales, pensar en una Argentina federal y comprender que el país tiene condiciones para ser productivo si se atienden las diferencias territoriales. En sus palabras, la Argentina “puede ser muy fructífera” porque tiene todas las condiciones; lo que necesita es una política que entienda la diversidad productiva del país.

El encuentro también dejó en evidencia las distintas miradas políticas sobre el rol del Estado. Desde sectores oficialistas se defendió la necesidad de bajar el gasto público, reducir regulaciones, eliminar privilegios particulares y avanzar hacia una economía más libre. Otros legisladores plantearon que el Estado sigue siendo indispensable para sostener infraestructura, ciencia, tecnología, sanidad, financiamiento, controles de calidad y políticas de desarrollo regional. Esa tensión recorrió la jornada: menos Estado como consigna general, pero más Estado inteligente donde el mercado no alcanza.

La jornada organizada por CAME mostró que las economías regionales no buscan quedar al margen de los cambios económicos del país. Por el contrario, quieren competir, exportar, invertir y sostener empleo. Pero también dejaron claro que no puede haber competencia real si los productores del interior cargan con costos logísticos, tributarios y financieros que los colocan en desventaja desde el punto de partida.