Una campaña de imputaciones mediáticas endebles había arrinconado a Adorni, pero no pudo sostenerse en el Congreso donde el jefe de Gabinete llevó la voz cantante ante un llamativo silencio del PJ.
Después de haber creado una enorme expectativa alrededor de la presentación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante la Cámara de Diputados y de especular con su relevo por supuestos actos de corrupción, el funcionario se retiró el pasado miércoles del recinto vivado por los suyos y con la oposición mascullando por una inesperada derrota.
La viva imagen de esa frustración fue un episodio insólito reproducido por las redes y algunos medios. Al retirarse, el presidente Javier Milei pasó frente a la sala de periodistas donde le reclamaron declaraciones. En ese momento desde el tumulto alguien le gritó “chorro”. Dicen que no fue un hombre de prensa pero, rápido de reflejos, el Presidente le contestó “chorros son ustedes” metiendo en la misma bolsa a todo el periodismo.
El insulto de origen no identificado era una muestra de la furia de quienes esperaban que el funcionario se retirara apaleado y no con una sonrisa ganadora. La pregunta es por qué el plan opositor fracasó.
No por una causa única, sino por varias concurrentes. En primer lugar, los diputados no gozan de los mismos privilegios de los periodistas para pontificar ante lectores o audiencias que no tienen capacidad de réplica directa. Debatir en el Congreso es una esgrima distinta en la que los funcionarios corren con ventaja, porque suelen disponer de información oficial de primera mano.
Además, el peronismo evaluó que, en caso de lanzar acusaciones de corrupción por la presencia de la mujer de Adorni en el avión presidencial, iba a recibir una respuesta que seguramente incluiría a su jefa política con tobillera. Sólo el trotskismo, entonces, tuvo las manos libres para embestir contra Adorni. Pero son cinco (ver “Una trotskista popular”).
Hubo también otros casos de inconsistencias entre los denunciantes. La diputada Pagano que oficia por los medios de denunciante profesional, faltó a la sesión donde tenía a su disposición al más alto funcionario del gobierno para hacerle las preguntas que creyese necesaria. ¿Por qué? Porque estaba presentando más denuncias en la Justicia. Tragicómico.
Otra de las razones del fracaso opositor fue su desarticulación. Si bien las denuncias periodísticas son eficaces porque no tienen que ser probadas y por su martilleo cotidiano, comienzan a diluirse apenas entran en el terreno del poder. No prosperan si no operan conjuntamente con los políticos. Pero la oposición se desentendió de la campaña periodística. No quiso sumarse a una pelea inoportuna porque no hay una crisis económica que favorezca cualquier ofensiva desestabilizadora.
Quedó aprobada, además, como un acierto la decisión de Milei de respaldar a su funcionario, porque entregarlo hubiese significado una derrota crucial en momentos en que aparecen señales de fatiga social por la lenta recuperación económica, en particular entre los sectores menos competitivos. Los que le aconsejaban deshacerse de Adorni le proponían en realidad el suicidio político.
Por último, los medios habían preparado el terreno pero el peronismo desaprovechó la oportunidad a causa de su total desorientación.
El callejón sin salida en que parece haber entrado el conflicto entre el kirchnerismo y Axel Kiciloff ha abierto la puerta para la proliferación de capillas como la que debutó el jueves en Parque Norte. Entre otras extravagancias, ofreció la de presentarse como peronismo “federal” sin que concurriera un solo gobernador.
Había perdedores consuetudinarios, como el porteño Juan Manuel Olmos, y perdedores más nuevos como la exalbertista Victoria Tolosa Paz. En suma, solo figuras de tercera línea.
Como entre la concurrencia estaba Guillermo Michel, en los corrillos se atribuía el acto a la inspiración de Sergio Massa. Lo concreto es que el federalismo invocado alcanzaba nada más que a la provincia de Buenos Aires, cuyo control será lo que realmente dispute el peronismo el año que viene. Ese es su bastión electoral y el que lo maneje manejará al principal partido de oposición y redactará las listas. Hoy el principal problema del PJ no es la falta de un candidato, sino la falta de conducción.
Esto quedó a la vista con declaraciones hechas poco antes por Máximo Kirchner desde Santa Fe: “No tenemos que pensar en espacios que sean simplemente antiMilei, ni anti nada, opinó. Sino que tenemos que acostumbrarnos otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría”.
Un mensaje para Kicillof que trabaja en un frente amplio contra el Presidente. La diferencia con La Cámpora es de estrategia y no solo de nombres y, de persistir, profundizará la anarquía que hoy tiene al PJ paralizado de cara al gobierno. Aunque tenga a los medios de su lado.

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