febrero 5, 2026

NO HAY NORMALIZACION POSIBLE SIN DEMOCRACIA INTERNA Y DEBIDO PROCESO

Pedro Pascuttini

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En mi doble carácter de ciudadano comprometido con el desarrollo productivo de la
provincia de Jujuy y afiliado de larga trayectoria en el Partido Justicialista, considero
necesario expresar mi profunda preocupación institucional ante el dictado de la
Resolución N.º 02/2026 por parte de la intervención del Partido Justicialista Distrito
Jujuy. Desde mi formación como abogado y mi trayectoria en ámbitos institucionales, he
aprendido que la estabilidad, la previsibilidad y el respeto por las reglas son
condiciones indispensables para cualquier proceso de crecimiento, tanto en el ámbito
productivo como en el político. Cuando esas reglas se alteran sin consenso ni garantías,
lo que se resiente no es solo una organización, sino la confianza colectiva. En este
marco, las medidas adoptadas por los interventores Aníbal Fernández y Gustavo
Menéndez generan un escenario de incertidumbre que no contribuye a la
normalización institucional que nuestro partido necesita.
La resolución dispone la apertura de procedimientos disciplinarios y la suspensión
preventiva de la afiliación de numerosos dirigentes, otorgando plazos extremadamente
breves para ejercer el derecho a defensa. Desde una mirada jurídica, procesos de esta
magnitud requieren notificaciones fehacientes, acceso pleno a la acusación y tiempos
razonables, elementos esenciales del debido proceso que hoy aparecen seriamente
comprometidos. Más aún, se fundamenta la sanción de afiliados, entre los que me
encuentro. Pretender sancionar decisiones políticas adoptadas en el ámbito institucional
del Estado no solo resulta jurídicamente cuestionable, sino que debilita el principio
mismo de la representación democrática.
Si bien se invoca la defensa de la identidad política y la disciplina orgánica conforme a
la Carta Orgánica del partido, estas normas solo adquieren legitimidad cuando se
aplican con criterios objetivos, equitativos y no selectivos. De lo contrario, dejan de ser
herramientas de orden y se convierten en factores de división. A ello se suma la decisión
de dejar sin efecto el proceso electoral en curso y convocar a nuevas elecciones luego de
suspender a una amplia cantidad de dirigentes con representación territorial, lo cual
impacta negativamente en la democracia interna y profundiza el distanciamiento entre
el partido y su base militante.
La historia política nos enseña que la fortaleza de las instituciones no se mide por su
capacidad de sancionar, sino por su capacidad de integrar. Como advertía
Montesquieu, “no hay mayor tiranía que la que se ejerce al amparo de la ley y bajo el
calor de la justicia”. Esta reflexión cobra especial vigencia cuando las normas
partidarias se aplican sin diálogo, sin consenso y sin una mirada estratégica sobre el
futuro del movimiento.
Como hombre de derecho y representante de un sector productivo estratégico para la
provincia, creo firmemente que la política debe ser una herramienta de organización,
inclusión y construcción colectiva, y no un mecanismo de exclusión ni de
disciplinamiento interno. El Partido Justicialista de Jujuy necesita recuperar su rol
histórico como espacio de síntesis, donde las diferencias se resuelvan mediante el
debate político y la participación, y no a través de sanciones generalizadas que
terminan distorsionando el padrón y debilitando la voluntad de los afiliados.

Frente a este escenario, resulta imprescindible abrir un camino superador que permita
reconstruir la institucionalidad del partido sobre bases sólidas y democráticas. Ello
implica promover un diálogo amplio y genuino entre todos los sectores del justicialismo
jujeño, garantizar el pleno respeto al debido proceso en cualquier actuación disciplinaria
y reorientar la agenda partidaria hacia los verdaderos desafíos de la provincia: la
producción, el trabajo, el desarrollo de las economías regionales y la inclusión social.
Solo así el PJ podrá volver a ser una herramienta política al servicio del pueblo jujeño,
y no un espacio atrapado en disputas internas que lo alejan de las demandas reales de la
sociedad.
Mi compromiso con el Partido Justicialista y con Jujuy permanece intacto. Creo en un
peronismo con instituciones fuertes, reglas claras y participación real, capaz de
ofrecer respuestas y esperanza en un contexto social y económico complejo. Ese es el
desafío que debemos asumir con responsabilidad, coherencia y vocación de futuro.

Dr. Pedro Pascuttini
Abogado – Afiliado Justicialista