julio 5, 2026

Efectos venenosos de la desesperación populista

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Los primeros diez días de octubre nos han mostrado que un país desarrollado importante como Nueva Zelandia asume el riesgo de la inflación global y actúa en consecuencia. Su Banco Central elevó en 25 puntos (hasta 0,5 %) su tasa de interés, el primer incremento en siete años. Simultáneamente, un país emergente de Europa del Este, Polonia, endureció también el costo del dinero (del 0,1 al 0,5 %), en este caso por primera vez en nueve años. Dos naciones serias que se suman a una sana tendencia, mientras la Reserva Federal sigue mirando para otro lado con el doble propósito de sostener la popularidad de Joe Biden y de no agitar las aguas del mercado bursátil. Populismo puro, a mi juicio.

 Observe, estimado lector que el problema inflacionario está ampliamiente difundido. Sin ir más lejos, en Chile el alza del costo de vida fue del 1,2 % en septiembre, muchísimo si tenemos en cuenta que la última década había estado en torno del 4 % anual. Ciegos al peligro, legisladores izquierdistas impulsan el cuarto retiro de los fondos de pensiones, unos quince mil millones de dólares. Se estima que la mitad, obviamente, se volcará al consumo, avivando la hoguera inflacionaria.

La novedad de la semana fueron las cifras de empleo en Estados Unidos. Llamaron la atención. Por un lado, hubo una disminución semanal de la gente que cobra el subsidio del desempleo: se esperaban 350.000, solo lo percibieron 326.000 (8% menos). No obstante, el viernes se nos informó que la creación de empleo no agrícola fue muchísimo menor a la esperada:194.000 puestos, frente a las previsiones de unos 500.000. Pero, la tasa de desempleo se redujo al 4,8 % en septiembre, su punto más bajo desde que se declaró la pandemia del virus chino a comienzos de 2020.

¿Qué significa esto? Según me han explicado expertos, menos ciudadanos estadounidenses están saliendo a buscar trabajo en 2021. Se sienten cómodos con los cheques de la ayuda estatal (no sólo el subsidio al desempleo) y las empresas ante las dificultades para cubrir las vacantes prefieren no crear nuevos empleos. Estos son los efectos del populismo, amigo lector. En todos lados se cuecen habas.

 En el conjunto de la última semana, pese a todo, los principales indicadores de Wall Street han logrado ganancias: el Dow Jones del 1,2 % (34.746,25); el S&P 500 del 0,8 % (4.391,34.) y el Nasdaq del 0,09 % (14.579,54.). Todas las miradas están puestas en la reunión de la Fed del 3 de noviembre donde podría anunciarse un tímido comienzo del tapering, es decir un leve recorte de los estímulos monetarios. O quizás no. Mi impresión personal es que la Fed tiene muchas, muchas ganas de que, en lo que resto del año, no haya más noticias relevantes. Los mandarines de la Reserva Federal preferirían que la corrección bajista en las acciones ocurra en los primeros meses de 2022, por cuestiones psicológicas y de balances.

 Así, cunde la incertidumbre y esa desagradable sensación de que lo peor aun esta por verse, no por la suba de tasas sino por el populismo reinante. Todo esto, naturalmente. impacta en los commodities. Seguimos esperando un dólar fortalecido. El oro y la plata no reaccionan y la soja podría prolongar su caída.

En la Argentina, también se nota la desesperación populista, pero a la enésima potencia. Aquí se manifiesta en la necesidad de inyectar pesos a los bolsillos, a través de mil regalos estatales. Ahora se suma, crease o no, los viajes de egresados gratuitos en la provincia de Buenos Aires.

 Gane o pierda por mucho o por poco el Gobierno el 14N,mi percepción es que se viene un incremento fortísimo en la inflación y en la cotización del dólar líbre. Cúbrase, lector.