marzo 26, 2026

Irán pone condiciones para la tregua y la Casa Blanca advierte que Trump todavía puede desatar un infierno

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Roma (ANSA, EFE y AP) – Los mensajes contradictorios que llegan de Washington y Teherán alimentan la incertidumbre sobre los próximos pasos en la guerra del Golfo.

Las negociaciones comenzaron con un plan estadounidese de 15 puntos que proponía, en esencia, desmantelar el programa nuclear iraní y desbloquear el paso por el estrecho de Ormuz, a cambio de la revocación de sanciones.

El régimen calificó la propuesta de «excesiva» y alejada de la realidad del fracaso de Estados Unidos en el campo de batalla, y presentó a su vez cinco condiciones, manteniendo su reclamo sobre el control del estrecho de Ormuz.

CONTINUA

«La negociación continúa», aseguró la Casa Blanca, que al mismo tiempo lanzó una nueva advertencia a los ayatolás: Trump «no está fanfarroneando y está dispuesto a desatar el caos» si no se llega a un acuerdo.

En el discurso público, Estados Unidos e Irán mantienen la confrontación verbal.

Por un lado, el comandante en jefe insiste en una retórica de victoria próxima; por el otro, las fuerzas armadas iraníes desestiman a los estadounidenses, afirmando que están «tan mal que negocian consigo mismos».

En los hechos, sin embargo, algo se mueve: Washington filtró a los medios lo que presenta como una propuesta de compromiso.

En concreto, exige que Teherán renuncie al enriquecimiento de uranio, entregue sus reservas a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y permita el tráfico marítimo internacional por Ormuz. A cambio, además de levantar sanciones, podría conservar sus programas misilísticos con limitaciones en cantidad y alcance; ese expediente se ajustaría en fases posteriores.

Pero la República Islámica rechazó el esquema y fuentes iraníes filtraron una contraoferta que exige «el cese de ataques y asesinatos, garantías contra futuros conflictos, el pago de daños de guerra, la finalización de los combates en todos los frentes que involucren a grupos aliados y el reconocimiento de la autoridad iraní sobre el Estrecho de Ormuz».

Más allá de la distancia en los puntos de conflicto, la prioridad diplomática es que las partes empiecen a hablar oficialmente. Fuentes estadounidenses informaron que la Casa Blanca trabaja para organizar conversaciones este fin de semana en Pakistán o, alternativamente, en Turquía, aunque aún falta definir la composición de las delegaciones.

La teocracia iraní, que podría enviar al influyente presidente del parlamento Mohammad Ghalibaf, dejó claro que no se sentará con emisarios como Steve Witkoff y Jared Kushner, a quienes considera «traidores» por ataques militares ocurridos horas después de los contactos en febrero.

En su lugar, se da preferencia al vicepresidente estadounidense, JD Vance, que hasta ahora se mantuvo gran parte en silencio por su fidelidad al aislacionismo «MAGA», poco proclive a intervenciones exteriores.

En este contexto, desde la OIEA, el argentino Rafael Grossi adelantó posibles conversaciones de «carácter amplio» este fin de semana en Islamabad. En su opinión, EE. UU. podría exigir «enriquecimiento cero», mientras que Irán buscaría una «suspensión temporal».

DESPLIEGUE MILITAR

Los iraníes temen que Trump esté fingiendo negociar porque hay reportes de un creciente despliegue estadounidense en la región.

Medios estadounidenses mencionaron unos 7.000 refuerzos, incluidos 1.000-2.000 paracaidistas que operarían junto con los marines en dos posibles operaciones de gran envergadura: tomar el control de la isla de Kharg -nudo estratégico del petróleo iraní- o limpiar Ormuz eliminando baterías misilísticas enemigas en la costa.

«Monitoreamos los movimientos de las tropas, no nos pongan a prueba», advirtió Ghalibaf, quien acusó a Estados Unidos de prepararse para «ocupar una de nuestras islas con el apoyo de un país regional».

En respuesta, el ejército iraní amenazó con abrir un nuevo frente en el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
Israel también sigue de cerca los avances diplomáticos. Según el diario The New York Times, las Fuerzas de Defensa de Israel recibieron órdenes de redoblar esfuerzos en las próximas 48 horas para destruir la mayor parte posible de la industria militar iraní antes de una eventual apertura de un diálogo de paz.