febrero 24, 2026

Conflicto en Georgalos: vuelven a suspender trabajadores y reducen los sueldos

La profundización del conflicto en Georgalos expone con crudeza el impacto del programa económico de Javier Milei sobre la industria nacional.

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La histórica firma creadora del Mantecol notificó una nueva ronda de cesantías temporales que afecta incluso a delegados y personal con 30 años de antigüedad.

La reconocida empresa Georgalos, que creo golosinas icónicas de la Argentina como el Mantecol, notificó una nueva ronda de suspensiones, que involucra a delegados sindicales y personal con más de 30 años de antigüedad.

Tras finalizar el proceso de suspensiones, que se extendió por tres meses y que acaparó a la totalidad de los 600 operarios de la planta de Victoria, ahora el nuevo periodo de suspensiones arranca con una tanda de 20 trabajadores, los que sufrirán un recorte del 20% en sus salarios.

A fines del año pasado, el argumento de la empresa que produce el clásico Mantecol fue un drástico derrumbe en las ventas. Pero en el sector también hacen acuse de recibo del golpe que representa la importación de golosinas y alimentos desde Brasil, que alienta el gobierno de Milei.

En la planta de Victoria el clima es de máxima tensión. Los operarios cuestionan la «pasividad» del Sindicato de la Alimentación (STIA) y denuncian que la empresa está utilizando el adelantamiento compulsivo de vacaciones como una herramienta de ajuste encubierto.

La crisis de Georgalos se suma al reciente cierre de la fábrica de alfajores La Paila en Córdoba y a la venta forzada de la firma que producía los caramelos «No hay plata», asfixiada por la caída de ventas.

La empresa familiar había sido fundada en 1992, luego abrió distintas bocas de expendio en los centros comerciales de la capital cordobesa y llegó a emplear a una veintena de personas en el mejor momento de la firma. Finalmente, y tras no poder sortear un complejo escenario como sí lo habían hecho en 2016, cuando casi se encuentra con el mismo desenlace bajo la presidencia de Mauricio Macri, el miércoles pasado anunció su cierre.

El escenario de Georgalos es un espejo de lo que ocurre en otros rubros de la industria nacional. Mientras firmas como Fate cierran sus puertas y la histórica Pauny entra en zona crítica, el sector de las golosinas —un emblema del consumo popular argentino— advierte que el modelo de apertura sin freno está «borrando del mapa» a fábricas con décadas de historia.