La noche del 2 de enero de 2016 marcó un antes y un después para una familia de la localidad de Santa Clara. Desde ese momento, pasaron diez años de incertidumbre, dolor y preguntas sin respuesta por la desaparición de Cintia Elizabeth Tolaba, quien entonces tenía 15 años y cursaba el nivel secundario. Salió de su casa con destino a la plaza del pueblo y nunca más volvió.
En 2026, Cintia cumplirá 26 años. Todo el tiempo transcurrido no trajo ninguna pista firme, testimonio concluyente o dato que permita reconstruir qué ocurrió tras aquella salida a la plaza distante a 250 metros de su casa.
La investigación nunca logró establecer dónde se encuentra la joven. Su familia aún la espera y mantiene viva la esperanza de encontrarla algún día, pese al desgaste emocional.
Sus padres, Haide Juradillo y Aldo Ariel Tolaba, no dejaron de reclamar que la búsqueda continúe activa. En cada aniversario reiteran el pedido de que los organismos estatales y las fuerzas de seguridad continúen con la difusión de la imagen de su hija, con la convicción de que alguien pueda reconocerla y aportar alguna información.
Recabando testimonios brindados por sus padres a este diario, recordamos que la noche de la desaparición, la familia compartía una jornada tranquila en su vivienda. Cintia, cerca de las 22, pidió permiso para ir a la plaza del pueblo.
Al salir no llevó documentación, sólo su teléfono celular. Vestía un pantalón corto blanco, zapatos verdes y una remera con estampado floral. Sus padres la vieron alejarse y jamás volvieron a verla.
«Desapareció, no volvió nunca más, nunca más le volví a ver la cara, no sé dónde está mi hija. No sé nada», expresó en su momento su madre a este diario, palabras que siguen describiendo con crudeza el presente de la familia.
Su padre, en esa oportunidad dijo a este matutino que «parece que se la tragó la tierra y nadie nos da una mano para decirnos qué se puede hacer y queda como si nada hubiese pasado. Pedimos a las autoridades que nos ayuden».
El reclamo también fue sostenido por su abuelo, Pablo Tolaba. Desde los primeros días exigió que el caso no quedara relegado. Pidió profundizar las investigación y cuestionó que luego de tanto tiempo, no existan asistencias médicas de la joven en algún hospital público.
Inicialmente sus padres se presentaron en la Seccional 28° de Santa Clara para denunciar su desaparición, pero los efectivos les dijeron que debían esperar 24 horas desde que Cintia se fue de casa. Transcurrido ese tiempo la denuncia fue radicada y luego la causa quedó bajo la órbita de la Brigada de Investigaciones de San Pedro.
Durante los primeros meses se llevaron adelante rastrillajes y operativos en diferentes sectores rurales y urbanos, incluso con la intervención de perros rastreadores de la Policía. Pero ninguna de esas medidas dio resultados positivos.
A una década de su desaparición, el caso de Cintia Elizabeth Tolaba continúa abierto y sigue siendo un misterio. Para su familia, el tiempo no cerró heridas ni apagó preguntas, sólo profundizó la espera de una respuesta que aún no llega.

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